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Efectos Adversos del Ruido en la Salud


El efecto del ruido en las emociones humanas va de insignificante, pasando por molestia y enojo, hasta psicológicamente perturbador. Fisiológicamente el ruido puede ser inocuo o hasta doloroso y físicamente dañino.

El ruido también puede tener efectos económicos al decrecer la eficiencia de un trabajador, afectando así los márgenes de ganancia.

Los efectos del ruido sobre el hombre son múltiples, debido principalmente a la variedad de espectros e historias temporales desplegados por el ruido y, la variabilidad de las respuestas fisiológicas y psicológicas no sólo entre las personas sino también para la misma persona a tiempos diferentes.

La salud, según la Organización Mundial de la Salud, OMS, es el estado de completo bienestar, físico, mental y social, y no simplemente la ausencia de enfermedad o debilidad. Esta amplia definición de salud considera el concepto de bienestar y los impactos del ruido tales como molestia en la población, interferencia con la comunicación y deterioro del rendimiento, como efectos adversos para la salud.

En 1992, un grupo de trabajo de la OMS identificó también otros efectos sobre la salud para la población generados por el ruido comunitario: efectos sobre el sueño y sobre los sistemas cardiovasculares y psicofisiológicos; efectos sobre el comportamiento social; y el deterioro inducido de la audición.

Por otro lado, la Declaración de la Asociación Médica Mundial (AMM) sobre Contaminación, adoptada en Sao Paulo en 1976 y revisada en Singapur en 1984, comprende sólo un párrafo sobre la contaminación acústica, señalando que: "niveles excesivamente altos de sonidos producidos por instalaciones industriales, sistemas de transporte, sistemas de audio y otros medios, pueden producir una pérdida permanente de la audición, otros efectos patofisiológicos y problemas emocionales."

La misma AMM reconoce que las consecuencias generales y calculables que puede tener el ruido intenso en el ser humano son múltiples y afectan los sistemas vegetativo y neuroendocrino. Además, destaca que estos efectos fisiológicos son menos importantes que las consecuencias del ruido (difíciles de medir) en el campo psicológico, donde el daño es menos aparente [AMM 1992] .

Los siguientes son los efectos identificados comúnmente como provocados por el ruido:

La alteración temporal del umbral auditivo, conocida como TTS (Temporary Threshold Shift), puede ser provocada por una exposición breve a sonidos intensos. Consiste en una disminución de la capacidad auditiva debido a la presencia de un ruido, existiendo recuperación total al cabo de un período de tiempo, siempre que no se repita la exposición.

Suele producirse durante la primera hora de exposición al ruido y su amplitud depende del tipo de ruido. También se sabe que el oído puede recuperar parte de su audición en los intervalos de descanso que propicia dicha intermitencia, por lo tanto el corrimiento será mayor en el caso de la exposición a un ruido constante.

Sin embargo, cuando se trata de ruidos impulsivos o de impactos es necesario tener en consideración otros factores que influyen en el TTS, cuales son, el valor máximo del impacto, los tiempos de ataque y decaimiento de la señal, la periodicidad de repetición, el espectro de frecuencias, y cuando sea necesario, las características del recinto.

El desplazamiento temporal de la capacidad auditiva se va agravando con el paso del tiempo, y si la exposición al ruido continúa, la recuperación al cesar éste va siendo cada vez más lenta y parcial, llegándose al punto donde la alteración de la audición es permanente, conocida como PTS (Permanent Threshold Shift).

En general los trastornos de la audición suelen alcanzar su grado máximo a los 10 años de exposición al ruido y luego se estabiliza durante treinta años. Se ha dicho que el coeficiente de la pérdida del oído debida al ruido es proporcional a la capacidad de audición que aún queda por perder.

En términos más simples, el experimentar frecuentemente cambios temporales de la audición, puede generar en el mediano plazo un desplazamiento permanente del umbral de audición. Asimismo, un ruido que no produce TTS, rara vez o quizá nunca, es causa de un PTS en la misma persona.

El enmascaramiento consiste en que un sonido impida por su presencia la percepción total o parcial de otros sonidos. Este efecto se convierte en nefasto cuando perturba la percepción de señales o mensajes y en especial la comunicación hablada, al margen de sus efectos sobre el carácter y el humor de las personas, además de aumentar el riesgo de accidentes.

El ruido ambiental también puede enmascarar otras señales acústicas importantes, tales como las señales del teléfono, despertadores, alarma de incendio y otras señales de peligro, así como también la música.

Es el mayor efecto de ruido medioambiental en cuanto al número de personas afectadas. Tiene efectos primarios durante el sueño, y efectos secundarios evaluados al día siguiente de la noche de exposición, ya que el sueño ininterrumpido es un requisito previo para el buen funcionamiento fisiológico y mental.

Los efectos inmediatos de perturbación del sueño son: mantención y conciliación del sueño; despertarse y alteraciones de fases de sueño; aumento de la presión sanguínea, ritmo cardíaco y su amplitud; vasoconstricción; cambios en la respiración; arritmia cardiaca; y aumento de los movimientos del cuerpo.

La molestia puede verse como la expresión de sentimientos negativos que son el resultado de la interferencia con ciertas actividades, así como la ruptura de la paz y el goce del ambiente. La capacidad de un ruido de inducir molestia depende de sus características físicas: su nivel de presión sonora, características espectrales y variaciones de estas propiedades en el tiempo.

Dentro de los factores que influyen en la molestia inducida por el ruido, existen factores acústicos tales como el nivel absoluto, la duración y distribución espectral de la energía sonora, así como sus fluctuaciones. Los factores no acústicos incluyen la adaptación (habituación o sensibilización), grado de implicaciones en las actividades que se realizan en el momento de la exposición al ruido, actitudes hacia las fuentes de ruido y sus operadores entre otras cosas.

Luego de una exposición prolongada al ruido, los individuos más sensibles pueden desarrollar efectos permanentes asociados con la exposición a los altos niveles de ruido, tales como la hipertensión y enfermedad del corazón. Como un estresador biológico, el ruido puede influir en el sistema fisiológico entero. La mayoría de los efectos parecen ser transitorios, pero en experimentos con animales de laboratorio a una exposición continuada al ruido, se han observado algunos efectos crónicos.

Respecto a los efectos en el embarazo, entre los estímulos sensoriales a los que el feto esta expuesto, el universo sonoro es uno de los más importantes (corazón, voz de la madre, sonidos del exterior). En una investigación realizada en zonas próximas a aeropuertos, se estudiaron las reacciones de los recién nacidos al ruido de los aviones y se estableció que cuando la madre ha pasado desde el principio el embarazo allí, no se presentan alteraciones, pero, cuando la madre se ha instalado después de cinco meses de gestación (que es cuando el oído del feto se hace funcional) los niños no soportan el ruido de un avión tras el parto, lloran cada vez que pasa uno y su tamaño en el nacimiento es inferior al normal.

Parece probado que el ruido se integra como un elemento estresante fundamental. Y no sólo los ruidos de alta intensidad son los nocivos, ruidos incluso débiles pero repetidos pueden entrañar perturbaciones neurofisiológicas aún más importantes que los ruidos intensos.

Actualmente no se cree que el ruido comunitario pueda causar una enfermedad mental en forma directa, pero es presumible que pueda acelerar e intensificar el desarrollo de desórdenes mentales. La exposición a altos niveles de ruido en el ambiente laboral ha sido asociada con desarrollo de neurosis. Las investigaciones en el ruido medioambiental y sus efectos en la salud mental están aún inconclusos.

Se ha demostrado, principalmente en trabajadores y niños, que el ruido puede afectar adversamente el rendimiento de quehaceres asociados al intelecto y tareas complejas. Entre las actividades que pueden ser perturbadas están: leer, atención, memorización y resolución de problemas. Además, el ruido actúa como elemento de distracción y los ruidos impulsivos pueden producir efectos de confusión como resultado de una alteración o interrupción. El ruido puede interferir con el proceso educativo, y en los sitios alrededor de algunos aeropuertos el efecto se ha apodado "jet-pause teaching". El ruido puede producir deterioros y aumento de errores en el trabajo, y algunos accidentes pueden ser un indicador de falta de rendimiento.

La exposición permanente al ruido durante la niñez temprana parece dañar la habilidad de aprendizaje y lectura, y reduce las capacidades motivadoras. No hay información suficiente sobre estos efectos como para recomendar valores límites. Está claro, sin embargo, que guarderías y escuelas no deben localizarse cerca de grandes fuentes de ruido, tales como carreteras, aeropuertos, y los sitios industriales.

Se sabe que el ruido es un factor de riesgo para la salud de los niños y tiene repercusiones negativas para su aprendizaje. La hipótesis más comúnmente considerada es la que los niños criados en un ambiente ruidoso se transforman en niños menos atentos a las señales acústicas en general y se advierten perturbaciones en su capacidad de escuchar.

En los centros escolares más expuestos a los ruidos procedentes del exterior (tráfico, aeropuertos, etc.) los niños presentan un retraso en el aprendizaje de la lectura. Se cree también que el ruido que normalmente hace difícil la comunicación hablada puede favorecer un sentimiento de aislamiento, dificultar la sociabilidad de los niños y perturbar su forma de relacionarse con los demás.

Estos efectos son muy complejos, sutiles e indirectos, y se sabe que deben ser el resultado de la interacción con varias variables adicionales no auditivas. El efecto de molestia del ruido en la comunidad puede ser evaluado mediante encuestas o mediante el trastorno de algunas actividades. Sin embargo, debe reconocerse que a iguales magnitudes de ruidos de tráfico y ruidos industriales, ambos causan magnitudes diferentes de molestia. La molestia en la población no sólo varía con las características del ruido (incluso la fuente del ruido), sino que también depende de muchos factores no acústicos en la naturaleza social, psicológica, o económica.

Algunos estudios han concluido que aquéllos con un alto nivel intelectual y creatividad pueden ser más sensibles al ruido que la mayoría. Otros estudios sociales han mostrado que varios factores pueden contribuir a la molestia de ruido de comunidad, entre ellos: el miedo asociado con actividades de la fuente de ruido (como el miedo de accidentes aéreos en el caso de ruido de aviones); el nivel socio-económico y educación; el grado de justicia con que los residentes de una comunidad sienten que son tratados; la actitud de los residentes respecto a la contribución al bienestar que generan las actividades asociadas a la fuente del ruido; hasta que punto los residentes de la comunidad creen que la fuente del ruido pudiera controlarse , etc.

La correlación entre la exposición al ruido y la molestia general es más alta al nivel de grupo, que al nivel individual de cada sujeto. Existe una particular preocupación en que las exposiciones a altos niveles de ruido pueden aumentar la susceptibilidad de los niños de edad escolar a los sentimientos de impotencia.

Fuente: (Bibliografía citada)

  • Suárez, E., 2002, Metodologías Simplificadas para Estudios en Acústica Ambiental: Aplicación en la Isla de Menorca, Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Madrid, Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales.
  • Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA); 1997. Talleres de Entrenamiento para el Manejo de la Contaminación Ambiental, Taller de Acústica, Tomos I, II y IV, Santiago de Chile.
  • Collados E., 1995, Contaminación acústica y desarrollo urbano, Seminario taller contaminación acústica y control de ruido urbano: Desafíos y perspectivas. USACH.
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  • Muñoz, Rodrigo; 1995. Ruido: Principios - Clasificación - Control, Universidad Austral de Chile, Facultad de Ciencias de la Ingeniería, Escuela de Ingeniería Acústica.
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  • Sociedad Española de Acústica (SEA); 1991. El Ruido en la Ciudad Gestión y Control. Primera edición.
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