La Capa de Ozono es una delgada capa de gas ubicada entre los 10 y los 50 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. A esa altura, las moléculas de Ozono forman una estructura que impide que los Rayos UV más dañinos, entren a la Tierra, protegiendo así nuestra salud y alimentos de la excesiva radiación.
Sin embargo, la acción de hombre ha provocado su debilitamiento debido al uso de ciertos compuestos denominados Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono (SAOs), que tienen su expresión más dañina en los Clorofluorocarbonos (los CFCs), inventados por el ser humano hace unos 80 años, para fabricar todo tipo de productos como aerosoles, aires acondicionados, gases refrigerantes, y solventes. También hay otros compuestos SAOs, que se usan en extintores de fuego, como los halones, y fumigantes de suelos, en el caso del bromuro de metilo.
Por ello, desde 1993, CONAMA ejecuta el Programa País para la Protección de la Capa de Ozono, implementando proyectos de reducción y/o eliminación del uso de SAOs, con el apoyo técnico y financiero del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal. Estos proyectos superan los USD 10 millones, y se han invertido en refrigeración, aire acondicionado, solventes, espumas, agricultura y campañas de sensibilización pública.