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Material particulado respirable (PM10)
El enemigo que respiramos
Una vez que las partículas se han depositado en el sistema respiratorio, su acción irritante es producto por una parte, de su composición química y su toxicidad y por otra, de su facilidad para adsorber otras sustancias en su superficie, produciéndose un efecto sinérgico que aumenta su agresividad.

Durante generaciones los santiaguinos se vanagloriaron del maravilloso espectáculo que representaba la cordillera de los Andes nevada. Sin embargo, durante las últimas décadas rara vez fuimos testigos de singular visión. El denominado smog era, y es, el culpable. Hoy sabemos que este humo está compuesto por varias sustancias -unas gaseosas, otras sólidas- entre ellas, el llamado PM10 o material particulado respirable.

El PM10 se puede definir como partículas sólidas o líquidas, como polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento o polen dispersas en la atmósfera, cuyo diámetro es inferior a 10 µm (1 micrómetro corresponde la milésima parte de 1 milímetro).

El material particulado respirable se ha clasificado de acuerdo a dos tamaños: PM10 y PM2.5. El primero es aquel con partículas gruesas en su mayoría de ph básico producto de la combustión no controlada. El segundo tamaño, agrupa a partículas generalmente ácidas, que contienen hollín y otros derivados de las emisiones vehiculares e industriales, y corresponde a la fracción más pequeña y agresiva debido a que éstas son respirables en un 100% y por ello se alojan en bronquios, bronquiolos y alvéolos.

Otras sustancias que pueden estar presentes en las partículas son el plomo, arsénico, berilio, cadmio, mercurio, sulfatos, nitratos e hidrocarburos policíclicos aromáticos.

El factor determinante en el efecto en salud es el tamaño de las partículas, debido al grado de penetración y permanencia que ellas tienen en el sistema respiratorio.

La mayoría de las partículas cuyo diámetro es mayor a 5 µm se depositan en las vías aéreas superiores (nariz), en la tráquea y los bronquios. Aquellas cuyo diámetro es inferior, tienen mayor probabilidad de depositarse en los bronquiolos y alvéolos y a medida que su tamaño disminuye son más dañinas.

Los efectos en salud vinculados a la exposición prolongada a este contaminante son:

  • Aumento en la frecuencia de cáncer pulmonar
  • Muertes prematuras
  • Síntomas respiratorios severos
  • Irritación de ojos y nariz
  • Agravamiento en casos de asma
  • Agravamiento en caso de enfermedades cardiovasculares

Su acumulación en los pulmones origina enfermedades como:

  • Silicosis
  • Asbestosis

Una vez que las partículas se han depositado en el sistema respiratorio, su acción irritante es producto por una parte, de su composición química y su toxicidad y, por otra, de su facilidad de absorber y adsorber otras sustancias en su superficie, produciéndose un efecto sinérgico que incrementa su agresividad.

El material particulado respirable está constituido por contaminantes de origen natural (polen y tierra, por ejemplo) y de origen antropogénico. Estos últimos corresponden a contaminantes primarios, como hollín y metales, entre otros; y secundarios, que transportan compuestos orgánicos (COVs), metales pesados y compuestos nitrogenados y sulfatos, cuyo origen son las fuentes primarias de óxidos de nitrógeno (NOx) y óxidos de azufre (SOx).

El material particulado de origen antropogénico, es decir, aquel generado por el hombre, es el resultado de la combustión industrial y doméstica del carbón y el petróleo diesel, además de las emisiones generadas por el transporte. Mientras que las fuentes naturales del mismo son la erosión eólica y las erupciones volcánicas, entre otras.

Desde 1988 CONAMA (Red Macam) viene realizando monitoreos diarios de la calidad del aire de nuestra capital con resultados más o menos positivos, al menos en lo que se refiere al PM10. En efecto, se ha detectado una disminución del material particulado, sobre todo en la fracción más agresiva para la salud (PM2.5), donde la concentración promedio anual ha diminuido sobre 35% entre 1993 y 1999.

Esto es un gran avance, pues el material particulado fino (PM 2,5) es el contaminante que alcanza en Santiago los niveles más agresivos para la salud de la población cuando se presentan situaciones de alerta, pre emergencia o emergencia.


Figura 1: Promedios anuales y máximos promedios de 24 horas PM10, 1999.
Figura 1: Promedios anuales y máximos promedios de 24 horas PM10, 1999.
La exposición por períodos prolongados de la población al material particulado respirable sigue siendo elevada. En Chile no existe norma anual para el PM10, pero como referencia en USA, la norma es de 50 ug/m3, valor que como se aprecia en el gráfico, es claramente sobrepasado en todas las estaciones de la Región Metropolitana. Nota: valor promedio anual de estación Las Condes corregido en sistema TEOM por pérdidas de sustancias semivolátiles. (Fuente: SESMA-CONAMA)

De los datos expuestos en el gráfico anterior es importante comprender que la exposición por períodos prolongados de la población al material particulado respirable sigue siendo elevada. En Chile no existe norma anual para el PM10, pero como referencia se puede hacer la comparación con USA, donde es de 50 ug/m3, valor que en la Región Metropolitana es claramente sobrepasado en todas las estaciones de la red.

En tanto, las concentraciones promedio de 24 horas indican que en todas las estaciones se supera la norma diaria, particularmente en Pudahuel y El Bosque, donde la norma es duplicada.


Figura 2: Fracción fina (PM2,5)y fracción gruesa de PM10 durante 1999 (máximos valores diarios).
Figura 2: Fracción fina (PM2,5)y fracción gruesa de PM10 durante 1999 (máximos valores diarios).
Datos del monitor del tipo dicotómico. (Fuente: SESMA-CONAMA)

En la figura 2 es posible apreciar que la población de la ciudad se encuentra expuesta a máximos diarios relativamente homogéneos de la fracción fina del material particulado (PM2.5) y a máximos bastante diferentes en cuanto a la fracción gruesa.

Es indispensable hacer notar que la normativa vigente sólo define un plan operacional para decretar un episodio crítico de contaminación (alerta, preemergencia y emergencia) en el caso del material particulado respirable, a través del índice ICAP. Sin embargo, es importante también saber que históricamente los niveles críticos se han dado por las elevadas concentraciones de PM10.

Lo anterior no quiere decir que a futuro no sea posible establecer planes operacionales para enfrentar episodios por otros contaminantes presentes en la Región Metropolitana y que actualmente son medidos por la red de estaciones de monitoreo.

Normas de calidad del aire vigentes en Chile

Monitoreo del aire en línea

La resolución 1215 del año 1978 del Ministerio de Salud y el D.S. Nº 59 de la Secretaría General de la Presidencia establecen las normas de calidad del aire existentes en nuestro país. En ellas se basó la declaración de zona saturada para la región Metropolitana por cuatro contaminantes, entre ellos, el material particulado respirable o PM10.

Tras esto se decretó en 1998 el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para región, que contiene 139 medidas para atacar el problema de la polución del aire en la capital y sus alrededores.

Resulta complicado establecer exactamente cuáles son las estrategias específicas para la reducción del PM10, ya que el PPDA fue hecho para atacar el problema integralmente, pues la mayoría de los contaminates atmosféricos de la región provienen de las mismas fuentes y están relacionados entre sí.

El lavado de calles, la reforestación y la creación de áreas verdes son algunas de las medidas para disminuir el polvo en suspensión; la mejora de los combustibles, el control de las emisones en vehículos e industrias; el uso del gas natural y el desincentivo del uso del automóvil, son otras de las medidas incluidas en el plan cuya meta es disminuir las concentraciones al año 2011.

Decreto Supremo Nº 131, declaración de la RM como Zona Saturada y Latente.

Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica para la Región Metropolitana

  • Evite barrer las veredas frente a su casa sin antes mojarlas.
  • Trate de no sacudir el filtro de su aspiradora, muebles u otros objetos de magnitud al aire libre. Recuerde que todo ese polvo será respirado por usted.
  • No queme basuras.
  • No encienda chimeneas.
  • Si usted es transportista o conductor, procure mantener en buen estado el motor de su vehículo, use el combustible que cumpla con las normas de calidad y evite mantener el motor encendido cuando no sea necesario.
  • Si usted es industrial, cumpla con las mediadas del Plan de Descontaminación y respete las normas de emisión impuestas por la autoridad.
  • Respete las medidas decretadas en caso de episodios críticos de contaminación.

Episodios críticos de contaminación

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