Santiago está saturado por algunas sustancias, eso es bien sabido y se ha declarado tal cosa en base a una norma que establece los niveles de daño en la salud de las personas que un contaminante genera.
Sin embargo, existen otras sustancias que carecen de normativa, pero no por ello son menos peligrosas para la vida de los seres humanos y otros seres vivos. Entre estos se encuentran los COVs, que son todos aquellos compuestos orgánicos que tienen una apreciable presión de vapor.
Es necesario considerar que existen dos grupos principales de compuestos orgánicos:
- Compuestos orgánicos volátiles (COVs) : son emitidos principalmente a través de la combustión parcial de carburantes y a través de la evaporación de disolventes orgánicos. De ellos destacan el benceno y el 1,3-butadieno por ser potencialmente cancerígenos. Ambos son emitidos principalmente a través de la combustión de petróleo y sus derivados.
- Compuestos aromáticos policíclicos (PAH): son compuestos emitidos en cantidades pequeñas a la atmósfera pero son potencialmente cancerígenos.
Los compuestos orgánicos volátiles (COVs) forman la mayor parte de las emisiones de los procesos industriales. Se encuentran presentes en bajas concentraciones en las corrientes de salida de gases y son considerados contaminantes atmosféricos debido a su toxicidad y a los malos olores que producen.
En este sentido, existen dos COVs altamente tóxicos. Estos son el benceno y 1,3-butadieno y son de preocupación particular puesto que son sustancias carcinógenas conocidas. Otros COVs son importantes debido al papel que ellos juegan en la formación fotoquímica de ozono en la atmósfera.
Luego, el benceno produce leucemia y aunque instituciones como la Organización Mundial de la Salud no proponen normas de emisión, recomiendan que las concentraciones no sobrepasen 1 partículas por millón.
Es importante destacar que a pesar de que no existe norma para los compuestos orgánicos volátiles, éstos se incluyen en el inventario de emisiones debido a su participación en la formación de ozono (O3).
Por ello si bien no existen medidas establecidas para disminuir las emisiones de estas sustancias los COVs es el único contaminante para el cual no se esta cumpliendo el objetivo de mediano plazo de revertir la tendencia de crecimiento de sus emisiones, tal como se presenta en la figura 1
| Efectividad en la reducción de la emisiones COVs |  | | (Fuente: PPDA, 1997.) |
La razón principal de lo anteriormente expuesto es que las responsabilidades están repartidas en un conjunto importante de fuentes de tamaño mediano y pequeño, por lo que su control es comparativamente más complejo que para otros contaminantes.
Ahora bien, las principales fuentes de COVs son los autos, camiones, la industria química orgánica,y la fabricación de plásticos, pinturas y solventes, entre otras.
En la figura 2 se presentan las principales fuentes de COVs, excluyendo a los automóviles y las industrias.
| Principales fuentes de COVs sin incluir a automóviles e industrias |  | | (Fuente: Anuario CONAMA 2000) |
La reducción de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles requiere de una estrategia combinada de prevención y de control. Por ello, es posible reducir la magnitud de las emisiones de estos compuestos, su toxicidad y su efecto sobre la formación de ozono, mediante la racionalización de su consumo y la reformulación o sustitución de solventes.
Se requiere además de la implantación en la industria de prácticas adecuadas de manejo, almacenamiento, transporte y aplicación de estos compuestos para evitar la evaporación y liberación a la atmósfera.
Por otra parte, existe la tecnología que permite el control de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles; los sistemas disponibles incluyen incineradores u otros sistemas de combustión que destruyen dichos compuestos; así como equipos que permiten su remoción eventual o recuperación para su reutilización.
Así, los métodos para la eliminación se pueden clasificar en dos grupos: destructivos y no destructivos. En los métodos destructivos, los COVs se transforman en compuestos inertes o menos tóxicos que los iniciales. En los métodos no destructivos, los COVs presentes en las corrientes gaseosas son retenidos pero no son transformados. Entre los primeros se encuentran la incineración o quemado térmico y la oxidación catalítica, mientras que entre los métodos no destructivos están la adsorción (generalmente sobre un carbón activo), la condensación y la absorción sobre agua o compuestos orgánicos.
La selección de uno u otro método depende de la naturaleza, el caudal y la concentración del contaminante; la concentración permitida en la corriente de salida y la presencia de venenos para el catalizador o de sólidos en la corriente gaseosa.
Cabe recordar que los COVs son precursores del material particulado fino (PM2,5) el cual es el más dañino para la salud debido a lo escaso de su tamaño, lo que genera que las partículas penetren hasta los alveólos pulmonares, lugar donde en nuestro cuerpo se genera el intercambio de gases.
No existen medidas específicas para su reducción sino más bien indirectas, a través de las mejoras a los combustibles, el ordenamiento del transporte y el uso racional del transporte.
- Evite las combustiones innecesarias de combustibles fósiles
- Si usted es transportista o conductor, procure mantener en buen estado el motor de su vehículo, use el combustible que cumpla con las normas de calidad y evite mantener el motor encendido cuando no sea necesario.
- Si usted es industrial, cumpla con las mediadas impuestas en el Plan de Descontaminación, respete las normas de emisión impuestas por la autoridad e incorpore procesos para el tratamiento de estos residuos.
- Realice un uso controlado de solventes, adhesivos y pinturas.
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