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Durante el período otoño-invierno la población de la Región Metropolitana y en especial la del Gran Santiago, se ve afectada por un aumento repentino en los niveles de contaminación del aire. Estas situaciones, conocidas genéricamente como episodios críticos de contaminación atmosférica, se producen cuando se registran elevados niveles de concentración de ciertos contaminantes durante períodos de corta duración.
Los episodios se originan a partir de la convergencia de una serie de factores meteorológicos que impiden la buena ventilación de la cuenca de Santiago y/o debido a un incremento en las emisiones previo al evento.
De acuerdo a la normativa vigente ( Decreto Supremo Nº59, de 1998), los criterios para decretar un episodio crítico de contaminación son sólo los referidos al material particulado respirable o PM10, a través del índice ICAP.
| Vista del centro de Santiago desde el Cerro Santa Lucía. (Foto: Newtenberg.COM) |
Durante varios años el empleo de estaciones de monitoreo manuales significó que había que esperar aproximadamente 48 horas antes de contar con los valores obtenidos desde estos equipos, lo que implicaba la detección desfasada de episodios y por ende la aplicación de medidas fuera de tiempo. Pero la extensión de la cobertura geográfica y la renovación tecnológica de la red de monitoreo automático de calidad del aire y meteorología (Red MACAM-2), permitió realizar un seguimiento más exhaustivo de las condiciones del aire.
Así, en 1998 el Decreto Supremo Nº 59 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, que establece la norma de calidad primaria para PM10 y define los valores que gatillan situaciones de emergencia, especificó los requerimientos que debe satisfacer una metodología de pronóstico para predecir episodios críticos de contaminación.
En 1998 mediante resolución Nº12.612 del Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente (SESMA), se oficializó la primera aplicación de un modelo de pronóstico de calidad de aire en la ciudad de Santiago. Y en 1999 CONAMA encargó un estudio para mejorar la metodología de pronóstico, lo que dio como resultado el modelo de pronóstico que se usa actualmente, denominado modelo Cassmassi.
El Indice de Calidad del Aire por Material Particulado, ICAP, es el indicador que a través de los datos emanados del modelo de pronóstico Cassmassi sirve como antecedente para que la autoridad pueda determinar que estamos en presencia de un episodio crítico de contaminación.
El ICAP es en realidad una simplificación que lleva a una escala estándar el valor promedio de las concentraciones del PM10, de acuerdo a lo que establece la norma para este contaminante.
De esta forma, se produce un episodio crítico cuando se alcanzan niveles de calidad del aire que superan el nivel 200 del ICAP o, lo que es equivalente, los 195 ug/m3 de concentración. De ahí en adelante y según vaya empeorando la calidad del aire, se califica el ICAP como malo, crítico, peligroso o que excede. Esto se explica mejor en la siguiente tabla:
Indices de calidad del Aire por Material Particulado Respirable (ICAP)
| ICAP | Categoría ICAP | PM10 ug/m3 (24 hrs.) | Nivel | Episodio |
| 0-100 Bueno |
0 |
0 |
0 |
- |
|
101-200 Regular |
100 |
150 |
0 |
- |
|
201-300 Malo |
200 |
195 |
1 |
Alerta |
|
301-400 Crítico |
300 |
240 |
2 |
Preemergencia |
|
401-500 Peligrosos |
400 |
285 |
2 |
Preemergencia |
|
>501 Excede |
400 |
330 |
3 |
Emergencia |
El modelo Cassmassi pronostica el valor máximo de concentración promedio de 24 horas de material particulado respirable PM10, para el período de 00 a 24 horas del día siguiente, expresada en microgramos por metro cúbico (ug/m3), en cada una de las estaciones de la red MACAM-2 clasificadas como estaciones de monitoreo con representatividad poblacional (EMRP). Estas son: Av. La Paz, La Florida, Las Condes, Parque O'Higgins, Pudahuel, Cerrillos y El Bosque.
Es importante destacar que debido a que el modelo pronostica la calidad del aire del día siguiente, la declaración de un episodio por parte de la autoridad no implica que el aire haya empeorado, sino que podría llegar a empeorar. Es decir, los episodios se decretan en forma preventiva para evitar alcanzar los índices pronosticados, y así proteger la salud de la población.
El pronóstico de episodios se realiza en el Centro Nacional del Medio Ambiente (CENMA) dependiente de la Universidad de Chile, donde un equipo de meteorólogos expertos prepara diariamente el pronóstico de condiciones meteorológicas asociadas a episodios de contaminación atmosférica para la Región Metropolitana, en base a información meteorológica actualizada, nacional e internacional, y la información de calidad de aire de la red de monitoreo MACAM-2.
El equipo profesional del CENMA procesa los datos obtenidos y genera un informe preliminar de calidad de aire, emitido a mediodía. Este informe preliminar es confirmado o rectificado en la tarde mediante el análisis del comportamiento meteorológico observado durante el día.
Todos los días CONAMA Región Metropolitana recibe desde el SESMA los datos de las estaciones de monitoreo de calidad del aire así como el informe emanado del CENMA. Posteriormente genera un informe en que se resume la situación de calidad de aire y el pronóstico meteorológico y envía estos antecedentes a la Intendencia.
El Intedente evaluará la situación y cuando corresponda decretará para el día siguiente el episodio de contaminación pronosticado y las medidas a tomar según sea el caso. Dicha decisión será anunciada a la ciudadanía a través de los medios de comunicación así como a los organismos a cargo de la implementación y fiscalización de las medidas. Más información sobre este punto, a la derecha de su pantalla, en las subsecciones episodios de alerta, preemergencia y emergencia.
En el año 2000 se produjeron 26 días de alerta, 10 de preemergencia y ninguna emergencia por PM10. La evolución de los últimos cuatro años indica una reducción en el número de días de episodios. Esta tendencia es permanente año tras año en los casos de las preemergencias y emergencias. Las alertas, si bien muestran una tendencia general a la baja, señalan cierta irregularidad, lo que se aprecia en los aumentos registrados durante los años 1998 y 2000. Esto queda graficado en la figura 1.
| Figura 1: Episodios constatados perído 1997-2000 |
Los factores que inciden mayoritariamente en esta evolución son la renovación tecnológica y el uso de combustibles menos contaminantes en la industria. Menor importancia ha tenido la mejora de los combustibles líquidos en lo que respecta a su contenido de azufre. Habrá que esperar los resultados tras la puesta en marcha durante este año de las nuevas medidas del plan de transporte urbano.
| Figura 2: Distribución mensual de días con episodios |
Considerados los años 1997 al 2000 en conjunto, mayo y junio son los meses que presentan un mayor número de episodios. En junio es menor, ya que la actividad frontal es mayor en ese mes. Septiembre, por su parte, tiene el menor número de casos.
Ahora bien, durante el 2000 se observa un incremento del número de casos de episodios respecto a 1998 y 1999, manteniéndose 1997 como el año de mayor número de ocurrencia de los mismos.
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Diferentes son los efectos nocivos que puede traer a la salud de las personas la contaminación del aire que actualmente enfrenta la ciudad de Santiago. Sin embargo, éstos se tornan especialmente peligrosos en el caso de exposiciones a niveles muy elevados durante cortos períodos de duración, y que es lo que ocurre cuando estamos frente a un episodio crítico.
Es entonces fundamental poder anticiparse a las situaciones de mayor riesgo para detener las negativas consecuencias que acarrea una emergencia ambiental.
Por ello, el reglamento que fija el procedimiento y etapas para establecer planes de prevención y de descontaminación incluyó un instrumento de gestión que permite satisfacer dicha necesidad, exigiendo en su artículo 15, letra g, la formulación de un Plan Operacional para enfrentar episodios críticos.
Es este Plan Operacional el que la autoridad pone en marcha cada año cuando se anticipa la ocurrencia de un episodio y que incluye medidas como la restricción vehicular adicional, la paralización de industrias o la prohibición del uso de chimeneas.
Tal como lo estableció el propio Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica para la Región Metropolitana (PPDA), el Plan Operacional deberá estar en constante revisión y sufrir actualizaciones permanentes. Es así como este año debutó una nueva medida relacionada con el transporte (la fuente más contaminante de la región), al incorporarse la restricción a los vehículos con sello verde.
Por ahora, el Plan Operacional para episodios regula específicamente las situaciones de riesgo ligadas al material particulado respirable o PM10. Ello debido a que la normativa vigente no define los niveles que originan situaciones de emergencia en el caso del ozono (O3), monóxido de carbono (CO) y partículas totales en suspensión (PTS), todos contaminantes que junto al PM10 provocaron que en 1996 la región fue declarada zona saturada y que se debiera crear un plan de descontaminación.
Lo anterior no quiere decir que a futuro no se contemplen planes operacionales para el resto de dichos contaminantes, aunque es importante señalar que históricamente la totalidad de los episodios críticos registrados se ha debido a elevadas concentraciones de material particulado respirable (PM10).
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